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Historia Militar

Shell shock en la Primera Guerra Mundial: origen del TEPT

· Por Redacción Archivo Bélico · Actualizado

El shell shock obligó a los ejércitos de 1914-1918 a reconocer heridas psicológicas que no comprendían. Su historia explica, con matices, el camino hacia el TEPT.

El shell shock de la Primera Guerra Mundial no fue simplemente el nombre antiguo del trastorno de estrés postraumático (TEPT). Fue una categoría cambiante con la que médicos y ejércitos intentaron explicar temblores, parálisis, mutismo, pesadillas, ansiedad y agotamiento en combatientes que a menudo no presentaban heridas visibles. Su historia revela tanto un avance médico como los límites morales de instituciones centradas en devolver hombres al frente.

1915: un nombre para una herida invisible

El médico británico Charles Myers empleó el término shell shock en The Lancet en 1915. La expresión sugería inicialmente un efecto físico de las explosiones sobre el sistema nervioso, pero pronto aparecieron síntomas semejantes en soldados que no habían estado cerca de una detonación. El debate osciló entre lesión orgánica, reacción psicológica y supuesta falta de voluntad.

Una experiencia clínica, no un diagnóstico único

Los expedientes del National Hospital de Queen Square muestran síndromes motores, pérdidas sensoriales y otros trastornos neurológicos funcionales. Bajo una misma etiqueta convivían cuadros distintos. Por eso los historiadores de la medicina advierten contra la equivalencia automática entre shell shock y TEPT: las clasificaciones, expectativas sociales y formas de expresar el sufrimiento cambian con el tiempo.

Tratamiento, disciplina y retorno al frente

Los ejércitos desarrollaron atención próxima al frente basada en rapidez, cercanía y expectativa de recuperación. Algunos pacientes mejoraron; otros fueron sometidos a terapias coercitivas o interpretados desde categorías de cobardía y disciplina. La justicia militar británica ejecutó a soldados por delitos como deserción o cobardía, aunque no es posible diagnosticar retrospectivamente cada caso.

Del trauma de combate al TEPT

La Segunda Guerra Mundial habló de agotamiento de combate y las guerras posteriores ampliaron el estudio del trauma. El TEPT entró formalmente en el DSM-III en 1980, tras décadas de investigación y presión de veteranos y otros supervivientes. La continuidad histórica existe, pero no es lineal: el diagnóstico moderno reúne criterios que no estaban disponibles en 1915.

Preguntas frecuentes

¿Shell shock y TEPT son exactamente lo mismo?
No. Comparten síntomas y pertenecen a la historia del trauma bélico, pero shell shock fue una etiqueta de su época y el TEPT es un diagnóstico moderno con criterios definidos desde 1980.
¿El shell shock se debía solo a las explosiones?
No. También apareció en militares sin exposición directa a proyectiles, lo que llevó a considerar factores psicológicos, acumulación de estrés y condiciones del combate.
¿Se castigó a soldados traumatizados?
Sí hubo castigos y ejecuciones por delitos militares en un contexto de escaso conocimiento clínico, pero no puede atribuirse retrospectivamente un diagnóstico concreto a todos los condenados.

Fuentes y referencias

  • Charles S. Myers, ‘A Contribution to the Study of Shell Shock’, The Lancet, 1915.
  • Edgar Jones y Simon Wessely, ‘Battle for the mind’, The Lancet, 2014.
  • Stefanie Linden y Edgar Jones, ‘Shell shock revisited’, Medical History, 2014.
  • Fiona Reid, Broken Men: Shell Shock, Treatment and Recovery in Britain 1914–30, Continuum, 2010.
  • U.S. Department of Veterans Affairs, National Center for PTSD, History of PTSD in Veterans.

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