Cultura estratégica: cómo la mentalidad moldea la guerra
· Por Redacción Archivo Bélico
Cultura estratégica y mentalidades en la guerra: fatalismo ruso, pragmatismo anglosajón, idealismo alemán y honor hispánico, con sus ejemplos y sus límites.
¿Combaten igual todos los pueblos? La cultura estratégica es el campo de estudio que intenta responder a esa pregunta: cómo las creencias, la historia y la mentalidad colectiva de una sociedad influyen en su manera de hacer la guerra. En Europa se han propuesto cuatro grandes retratos que se repiten en ensayos y academias: el fatalismo ruso, el pragmatismo anglosajón, el idealismo alemán y el sentido del honor hispánico. Cada uno se ha vinculado, con más o menos fundamento, a una tradición religiosa: la ortodoxia, el protestantismo de raíz calvinista y puritana, el luteranismo y el catolicismo de la Contrarreforma.
Este artículo recorre esas cuatro mentalidades, los ejemplos bélicos que se suelen citar para ilustrarlas y, sobre todo, lo que los historiadores han objetado. Porque la idea es sugerente, pero tiene un riesgo evidente: convertir a millones de personas en un estereotipo.
Qué es la cultura estratégica
La expresión la popularizó Jack Snyder en un informe de 1977 para la RAND Corporation sobre la doctrina nuclear soviética. Su advertencia era práctica: los planificadores estadounidenses daban por hecho que Moscú razonaría como Washington, y Snyder sostuvo que la historia, las instituciones y la experiencia rusa producían otra forma de pensar la guerra. A ese error de suponer que el adversario piensa como uno mismo se le llama mirror imaging, «imagen especular».
Desde entonces el concepto ha generado un debate académico vivo. Colin S. Gray defendió que la cultura es el contexto inevitable de toda estrategia; Alastair Iain Johnston replicó en 1995 que, si la cultura lo explica todo, no explica nada, y exigió definiciones que se puedan comprobar. Esa tensión recorre todo lo que sigue.
La cultura estratégica no dicta lo que un Estado hará, pero sí lo que le parecerá razonable hacer.
Síntesis editorial del debate entre Gray y Johnston
Una advertencia antes de empezar
- Las mentalidades no son genes: cambian con los regímenes, la tecnología y la experiencia. Alemania pasó de un militarismo extremo a una de las culturas estratégicas más reticentes de Europa tras 1945.
- La tesis religiosa es discutida: la idea de Max Weber sobre la ética protestante sigue siendo influyente, pero estudios económicos recientes, como el de Davide Cantoni sobre las regiones alemanas, no encuentran el efecto que él suponía.
- Los ejemplos se eligen: es fácil seleccionar batallas que confirman un estereotipo y olvidar las que lo contradicen.
Rusia: fatalismo, sacrificio y profundidad estratégica
La raíz que se le atribuye
El llamado fatalismo ruso se asocia a palabras de difícil traducción: sudbá (el destino como juicio inapelable), avós (la confianza en que, sin planificar, todo saldrá bien) y smiriénie (la humildad ante el sufrimiento). Filósofos como Nikolái Berdiáyev, en La idea rusa (1946), vincularon esa sensibilidad con la espiritualidad ortodoxa, centrada en el sufrimiento redentor y en la comunión colectiva (sobórnost), y con una tendencia al «todo o nada». A ello se suma la geografía: una llanura inmensa, sin fronteras naturales, con inviernos que paralizan la vida y una larga historia de invasiones.
Cómo se ha leído en la guerra
Los ejemplos clásicos son la retirada de 1812, en la que Kutuzov cambió espacio por tiempo y dejó que el invierno y la distancia desgastaran a Napoleón, y la Gran Guerra Patria: el asedio de Leningrado duró unos 872 días y las fuerzas armadas soviéticas perdieron cerca de 8,7 millones de militares según el recuento oficial de Grigori Krivoshéyev, que otros historiadores consideran bajo. La lectura cultural sostiene que esa capacidad de aguante tiene raíces profundas.
Lo que matiza el tópico
La resistencia soviética no fue solo mentalidad. La Orden 227 de julio de 1942 («ni un paso atrás») creó destacamentos de bloqueo y batallones penales; la historiadora Catherine Merridale, que entrevistó a veteranos, muestra una mezcla de patriotismo, miedo, coacción y supervivencia. Además, el pensamiento militar soviético fue de los más sistemáticos del siglo XX: Alexandr Svechin teorizó la estrategia de desgaste en 1927 y Tujachevski y otros desarrollaron la teoría de las operaciones en profundidad. Fatalismo, en todo caso, no significa improvisación.
El mundo anglosajón: utilidad, mar y cálculo
La raíz que se le atribuye
Max Weber, en La ética protestante y el espíritu del capitalismo (1904-1905), defendió que el protestantismo ascético —calvinistas y puritanos— convirtió el trabajo metódico en una vocación y el éxito en un signo de gracia. A esa matriz se suman el empirismo de Locke y Hume, el utilitarismo de Bentham y Mill, la insularidad británica y un derecho, el common law, que avanza caso por caso. El resultado sería una mentalidad que valora lo que funciona y desconfía de los grandes sistemas. Conviene precisar que la Iglesia de Inglaterra era anglicana: el puritanismo fue una corriente dentro de ella y tuvo su mayor peso en el siglo XVII y en Nueva Inglaterra.
Cómo se ha leído en la guerra
En 1932 Basil Liddell Hart describió una «forma británica de hacer la guerra»: dominio naval, bloqueo económico, subsidios a aliados continentales y ejércitos pequeños en el continente. Russell Weigley escribió en 1973 que la «forma estadounidense» buscaba aplastar al enemigo con superioridad material y logística. La investigación operativa de la Segunda Guerra Mundial, con científicos como Patrick Blackett aplicando estadística a la caza de submarinos, se cita a menudo como expresión de ese pragmatismo.
Lo que matiza el tópico
El 1 de julio de 1916, primer día de la batalla del Somme, el ejército británico sufrió 57.470 bajas, de ellas unos 19.240 muertos: difícil verlo como un cálculo coste-beneficio. Michael Howard rebatió a Liddell Hart en The Continental Commitment (1972) y recordó que Gran Bretaña tuvo que comprometer grandes ejércitos terrestres en las dos guerras mundiales. Y la etiqueta «anglosajón» agrupa realidades muy distintas, de la Escocia presbiteriana a los Estados Unidos del siglo XX.
Alemania: idealismo, deber y sistema
La raíz que se le atribuye
Lutero separó el reino espiritual del temporal y pidió obediencia a la autoridad legítima; Kant hizo del deber el centro de la moral; Hegel vio en el Estado la realización del Espíritu. Sobre esa herencia, y sobre la fragmentación de un territorio dividido en cientos de principados, se ha construido la imagen de una mentalidad que diseña primero el sistema perfecto y luego exige que la realidad se ajuste a él. Hay que recordar, no obstante, que Alemania es confesionalmente mixta: Baviera y Renania eran mayoritariamente católicas.
Cómo se ha leído en la guerra
Tras la derrota de Jena en 1806, los reformadores prusianos Scharnhorst y Gneisenau crearon un Estado Mayor profesional que se convertiría en modelo mundial. Clausewitz, formado en ese ambiente intelectual, escribió De la guerra. El ideal de la batalla de aniquilación (Vernichtungsschlacht) y la fascinación de Schlieffen por Cannas se citan como ejemplos de la búsqueda de la victoria perfecta; el fracaso del plan de 1914 y el de la Operación Barbarroja en 1941, como prueba de los riesgos de la rigidez.
Lo que matiza el tópico
La tradición alemana también produjo lo contrario de la rigidez: la Auftragstaktik o mando por misión, que da a los subordinados libertad para decidir cómo cumplir un objetivo. Moltke el Viejo advirtió en 1871 que ningún plan sobrevive con seguridad al primer choque con el grueso enemigo, y Clausewitz dedicó páginas célebres a la «fricción», lo imprevisible de la guerra. Robert Citino explica la preferencia alemana por la guerra corta y de maniobra con razones materiales —un país rodeado de rivales y con pocos recursos—, e Isabel Hull atribuye los excesos de la Alemania imperial a dinámicas institucionales del ejército más que a la filosofía. Incluso la existencia de un «plan Schlieffen» como tal la discutió Terence Zuber.
España y el mundo hispánico: honor, persona y resistencia
La raíz que se le atribuye
Frente a la predestinación calvinista, el concilio de Trento reafirmó el libre albedrío y el valor de las obras. Sobre esa base, y sobre una cultura nobiliaria del honor y la hidalguía, ensayistas como Salvador de Madariaga describieron al español como «hombre de pasión», frente al inglés «de acción» y al francés «de pensamiento» (Ingleses, franceses, españoles, 1929), y Miguel de Unamuno habló del «sentimiento trágico de la vida». La lectura militar subraya el valor personal, la dignidad y la resistencia frente a lo que se percibe como una agresión.
Cómo se ha leído en la guerra
Los tercios de los siglos XVI y XVII, los sitios de Zaragoza de 1808 y 1809 y la guerra de la Independencia, que popularizó en otros idiomas la palabra «guerrilla», son los ejemplos habituales. A menudo se añade Numancia como antecedente de la resistencia hasta el final.
Lo que matiza el tópico
Geoffrey Parker mostró que el Ejército de Flandes fue, ante todo, una proeza administrativa y logística —el «Camino Español»— y que sufrió decenas de motines entre 1572 y 1607 porque no se pagaba a los soldados: el honor convivía con un realismo muy material. Numancia, por su parte, es anterior al cristianismo y su uso como símbolo nacional es muy posterior. Y la guerrilla de 1808 tuvo también motivos sociales y económicos, como estudió Ronald Fraser, y funcionó en combinación con el ejército anglo-portugués de Wellington. El código del honor, además, era compartido por las aristocracias de toda Europa.
Tabla de síntesis: cuatro mentalidades frente a la guerra
| Tradición | Rasgo atribuido | Ejemplo citado | Lo que lo matiza |
|---|---|---|---|
| Rusa | Aguante y sacrificio colectivo | 1812; Leningrado | Coacción estatal; teoría soviética muy sistemática |
| Anglosajona | Pragmatismo y cálculo | Bloqueo naval; investigación operativa | El Somme; grandes ejércitos en 1914-1918 y 1939-1945 |
| Alemana | Sistema y deber | Estado Mayor; plan de 1914 | Mando por misión; razones geográficas y materiales |
| Hispánica | Honor y resistencia personal | Tercios; Zaragoza 1808-1809 | Logística del Camino Español; motines por la paga |
Cuando las mentalidades chocan
La comparación resulta más útil cuando se observa la interacción. En 1941 la planificación alemana daba por hecho un colapso soviético en pocas semanas; la resistencia del Ejército Rojo y la evacuación de industrias más allá de los Urales —una operación de planificación, no de fatalismo— desmontaron esa previsión. En la península ibérica, entre 1808 y 1814, la logística y el poder naval británicos se combinaron con la resistencia española y portuguesa: dos estilos distintos que se complementaron frente a un tercero. En ambos casos, el resultado dependió de factores materiales tanto como de las mentalidades.
Lo que esta tesis no explica
- Esencialismo: atribuir rasgos fijos a pueblos enteros ignora clases sociales, regiones y épocas, y ha servido a propagandas nacionalistas.
- El cambio: la Bundeswehr se construyó tras 1945 sobre la idea de la Innere Führung, el «ciudadano de uniforme», en ruptura deliberada con el pasado.
- El régimen político y la tecnología: un mismo país combate de forma muy distinta bajo un zar, un partido único o una democracia, y con mosquetes o con drones.
- La causalidad: que dos fenómenos coincidan —una confesión religiosa y un estilo militar— no prueba que uno cause el otro.
Por qué sigue siendo útil
Pese a esas objeciones, la cultura estratégica ayuda a evitar el error que preocupaba a Snyder: suponer que el adversario valora lo mismo que nosotros, teme lo mismo y calcula igual. Bien usada, no es un destino, sino una pregunta: ¿qué experiencias históricas hacen que este Estado considere razonable una decisión que a otro le parecería absurda?
Conclusión
El fatalismo ruso, el pragmatismo anglosajón, el idealismo alemán y el honor hispánico son retratos con parte de verdad y mucha simplificación. Sirven para formular hipótesis y leer las guerras con más profundidad, siempre que se contrasten con la logística, la geografía, las instituciones y las decisiones concretas de cada momento. Como recordaba Clausewitz, la guerra es la continuación de la política; y la política la hacen personas, no estereotipos.
Preguntas frecuentes
- ¿Qué es la cultura estratégica?
- El conjunto de creencias, experiencias históricas y hábitos institucionales que influyen en cómo un Estado piensa y usa la fuerza. El término lo popularizó Jack Snyder en 1977.
- ¿Existe de verdad el fatalismo ruso en la guerra?
- Es una interpretación cultural muy extendida, pero los historiadores subrayan también la coacción estatal y la planificación militar soviética para explicar la resistencia rusa.
- ¿La religión determina la forma de combatir?
- No de forma directa. Puede influir en valores y lenguaje, pero la geografía, los recursos, el régimen político y la tecnología pesan tanto o más.
Fuentes y referencias
- Jack L. Snyder, The Soviet Strategic Culture: Implications for Limited Nuclear Operations, RAND Corporation, R-2154-AF, 1977.
- Alastair Iain Johnston, «Thinking about Strategic Culture», International Security, vol. 19, n.º 4, 1995.
- Colin S. Gray, «Strategic Culture as Context: The First Generation of Theory Strikes Back», Review of International Studies, vol. 25, n.º 1, 1999.
- Max Weber, La ética protestante y el espíritu del capitalismo, 1904-1905.
- Davide Cantoni, «The Economic Effects of the Protestant Reformation: Testing the Weber Hypothesis in the German Lands», Journal of the European Economic Association, vol. 13, n.º 4, 2015.
- Nikolái Berdiáyev, La idea rusa, 1946.
- Catherine Merridale, Ivan's War: Life and Death in the Red Army, 1939-1945, Faber & Faber, 2005.
- G. F. Krivosheev (ed.), Soviet Casualties and Combat Losses in the Twentieth Century, Greenhill Books, 1997.
- Aleksandr A. Svechin, Strategy (ed. inglesa), East View Publications, 1992 (original de 1927).
- Basil H. Liddell Hart, The British Way in Warfare, Faber & Faber, 1932.
- Michael Howard, The Continental Commitment, Temple Smith, 1972.
- Russell F. Weigley, The American Way of War, Macmillan, 1973.
- Robert M. Citino, The German Way of War: From the Thirty Years' War to the Third Reich, University Press of Kansas, 2005.
- Isabel V. Hull, Absolute Destruction: Military Culture and the Practices of War in Imperial Germany, Cornell University Press, 2005.
- Terence Zuber, Inventing the Schlieffen Plan, Oxford University Press, 2002.
- Geoffrey Parker, The Army of Flanders and the Spanish Road, 1567-1659, Cambridge University Press, 1972.
- Ronald Fraser, La maldita guerra de España: historia social de la guerra de la Independencia, 1808-1814, Crítica, 2006.
- Salvador de Madariaga, Ingleses, franceses, españoles, 1929.
- Miguel de Unamuno, Del sentimiento trágico de la vida, 1913.
- Carl von Clausewitz, De la guerra (Vom Kriege), 1832.
