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Inteligencia

La CIA y los grupos armados: muyahidines y la Contra

· Por Redacción Archivo Bélico

Cómo la CIA financió y armó grupos armados durante la Guerra Fría: el caso de los muyahidines afganos y de la Contra nicaragüense, con cifras, investigaciones oficiales y consecuencias documentadas.

Durante la Guerra Fría, Estados Unidos recurrió de forma sistemática a un instrumento intermedio entre la diplomacia y la guerra abierta: financiar y armar a grupos armados locales a través de la CIA. Dos casos se convirtieron en referencia obligada por su escala y por el volumen de documentación pública disponible: el apoyo a los muyahidines afganos contra la Unión Soviética y el respaldo a la Contra nicaragüense frente al gobierno sandinista.

Este artículo explica qué se sabe de ambos programas a partir de investigaciones parlamentarias, informes oficiales desclasificados y trabajos historiográficos consolidados. Es una aproximación general al apoyo encubierto a grupos armados: en el futuro profundizaremos en cada caso por separado, en los mecanismos de financiación y en sus efectos regionales a largo plazo.

Qué es el apoyo encubierto a grupos armados

El apoyo encubierto (covert action) es la intervención de un Estado en un conflicto ajeno de manera que su papel pueda ser negado públicamente. En el sistema estadounidense, estas operaciones requieren una autorización presidencial escrita —el llamado finding— y, desde las reformas posteriores al Church Committee de 1975-1976, la notificación a los comités de inteligencia del Congreso. La lógica política es la de un conflicto por delegación: el patrocinador aporta dinero, armas, formación e inteligencia; el combate y las bajas corresponden al grupo local.

Afganistán: la Operación Ciclón

Tras la intervención soviética de diciembre de 1979, la administración Carter autorizó ayuda a la insurgencia afgana, un esfuerzo que la administración Reagan amplió enormemente. El programa, conocido como Operación Ciclón, se convirtió en el mayor programa encubierto de la historia de la CIA: según Steve Coll en Ghost Wars, el gasto anual pasó de decenas de millones de dólares a comienzos de los años ochenta a cientos de millones a finales de la década, con Arabia Saudí igualando buena parte de la contribución estadounidense.

Un rasgo definitorio fue la intermediación: el dinero y las armas se canalizaban a través del ISI, el servicio de inteligencia paquistaní, que decidía en gran medida qué facciones afganas recibían más recursos. Esto reducía la huella estadounidense y facilitaba la negación plausible, pero también restaba control a Washington sobre el destinatario final del material.

El papel de los misiles Stinger

La entrega de misiles antiaéreos portátiles Stinger a partir de 1986 es el episodio más citado del programa. La historiografía coincide en que aumentó el coste de las operaciones aéreas soviéticas, pero discute su peso relativo frente a factores políticos y económicos internos de la URSS en la decisión de retirarse, completada en febrero de 1989. Presentar los Stinger como causa única de la retirada soviética es una simplificación que las fuentes académicas no sostienen.

Nicaragua: la Contra y el escándalo Irán-Contra

En Nicaragua, la CIA apoyó desde 1981 a los grupos armados opuestos al gobierno sandinista, conocidos colectivamente como la Contra. A diferencia del caso afgano, el programa chocó frontalmente con el Congreso estadounidense: las enmiendas Boland, aprobadas entre 1982 y 1984, restringieron y después prohibieron el uso de fondos para apoyar militarmente a la Contra.

La respuesta de parte del Consejo de Seguridad Nacional fue buscar financiación al margen de esas restricciones. El resultado fue el escándalo Irán-Contra, revelado en 1986: la venta de armas a Irán —sujeto a embargo— con parte de los beneficios desviada a la Contra. La Comisión Tower (1987), los comités conjuntos del Congreso (1987) y el informe final del fiscal independiente Lawrence Walsh (1993) documentaron el esquema, los intentos de ocultarlo y las responsabilidades individuales.

En el plano jurídico internacional, la Corte Internacional de Justicia dictaminó en 1986, en Nicaragua c. Estados Unidos, que Washington había violado obligaciones de derecho internacional, entre otras por el minado de puertos nicaragüenses y por el entrenamiento y financiación de la fuerza contra. Estados Unidos no reconoció la jurisdicción de la Corte en el caso y no acató la sentencia.

Acusaciones de narcotráfico

Las acusaciones de que el programa toleró el tráfico de cocaína por parte de personas vinculadas a la Contra fueron examinadas por el subcomité Kerry del Senado (1989) y, con mayor detalle, por el Inspector General de la CIA en 1998. Ese informe concluyó que la agencia conocía alegaciones sobre implicación de individuos y grupos vinculados a la Contra y que en ocasiones no las trasladó adecuadamente a las autoridades competentes, sin sostener la existencia de una conspiración institucional para introducir droga en Estados Unidos. Es un asunto donde conviene distinguir entre lo documentado y lo afirmado en el debate público.

Dos programas comparados

Afganistán (1979-1989)Nicaragua (1981-1990)
AdversarioFuerzas soviéticas y gobierno de KabulGobierno sandinista
Intermediario principalISI paquistaníEstructuras propias y terceros países
Relación con el CongresoApoyo amplio y crecienteProhibición expresa (enmiendas Boland)
Crisis política derivadaNo inmediataEscándalo Irán-Contra (1986-1993)
Resolución jurídica internacionalNoSentencia de la CIJ (1986)
Comparación de los dos grandes programas de apoyo encubierto de la Guerra Fría.

Qué enseñan estos casos

  • El control sobre el destinatario final se pierde cuando se opera a través de intermediarios: el patrocinador financia, pero no elige del todo a quién beneficia.
  • Los efectos sobreviven al programa: en Afganistán, la militarización de facciones y la circulación de armamento marcaron las décadas siguientes, incluida la guerra civil de los años noventa.
  • La negación plausible tiene coste institucional: cuando el programa se conoce, el daño político y jurídico recae sobre el patrocinador, como mostró Irán-Contra.
  • La supervisión parlamentaria es el punto de fricción decisivo entre eficacia operativa y legalidad.

Preguntas frecuentes

¿Creó la CIA a Al Qaeda al armar a los muyahidines?
No según la historiografía disponible. Los fondos estadounidenses se canalizaron a facciones afganas a través del ISI paquistaní, no a los voluntarios árabes de los que surgiría Al Qaeda. Lo que sí documentan las fuentes es que el conflicto creó un entorno de armas, redes y experiencia de combate del que esa organización se benefició después.
¿Qué fueron las enmiendas Boland?
Una serie de disposiciones legislativas estadounidenses aprobadas entre 1982 y 1984 que restringieron y finalmente prohibieron el uso de fondos federales para apoyar militarmente a la Contra nicaragüense.
¿Qué decidió la Corte Internacional de Justicia en 1986?
Que Estados Unidos había incumplido obligaciones de derecho internacional en su actuación contra Nicaragua, incluido el minado de puertos y el apoyo a la fuerza contra. Washington rechazó la jurisdicción de la Corte en el caso.
¿Fue eficaz el apoyo encubierto?
Depende del criterio. Militarmente encareció la presencia soviética en Afganistán y presionó al gobierno sandinista; políticamente dejó consecuencias regionales y crisis internas cuyos costes las propias investigaciones oficiales estadounidenses documentaron.

Nota editorial: este artículo ofrece una panorámica general. En futuras entregas profundizaremos en la Operación Ciclón, en el entramado financiero de Irán-Contra y en la guerra por delegación como instrumento de política exterior.

Fuentes y referencias

  • Steve Coll, Ghost Wars: The Secret History of the CIA, Afghanistan, and Bin Laden (Penguin, 2004).
  • Informe de la Comisión Tower, President's Special Review Board, 1987 (documento oficial de la Casa Blanca).
  • Report of the Congressional Committees Investigating the Iran-Contra Affair, US Congress, 1987.
  • Informe final del Independent Counsel for Iran/Contra Matters (Lawrence E. Walsh), 1993.
  • Corte Internacional de Justicia, Nicaragua c. Estados Unidos (Actividades militares y paramilitares en y contra Nicaragua), sentencia de 27 de junio de 1986.
  • Informe del Church Committee, Senado de EE. UU., 1975-1976 (supervisión de operaciones encubiertas).
  • CIA Inspector General, Report of Investigation: Allegations of Connections Between CIA and the Contras in Cocaine Trafficking (Volúmenes I-II), 1998.
  • Odd Arne Westad, The Global Cold War (Cambridge University Press, 2005).