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Guerra Moderna

IA en el campo de batalla: guiado, objetivos y ética

· Por Redacción Archivo Bélico

Cómo se usa la inteligencia artificial militar en guiado de precisión y selección de objetivos, qué dicen las normas actuales y qué dilemas éticos y estratégicos abre el control humano.

La inteligencia artificial militar no llegó al campo de batalla como un robot armado, sino como un sistema de clasificación de imágenes. Su primera función documentada fue mirar: revisar horas de vídeo de vigilancia que ningún equipo humano podía procesar. De ahí ha pasado, paso a paso, al guiado de precisión, a la fusión de datos de sensores y a la elaboración de listas de objetivos propuestos. Ese recorrido es el que ha convertido la IA en el campo de batalla en un debate jurídico y no solo técnico.

Este artículo describe qué hace hoy la IA en usos militares reconocidos públicamente, qué marco normativo se le aplica y qué paradigmas nuevos plantea para la responsabilidad, la velocidad de la decisión y la disuasión. No entra en detalles de funcionamiento de ningún sistema concreto: el objetivo es entender el debate, no describir cómo se opera.

De la munición guiada al procesamiento de datos

El guiado de precisión es anterior a la IA moderna y no depende de ella: las bombas guiadas por láser de Vietnam y las municiones con GPS de los años noventa funcionan con sensores y control automático clásico, sin aprendizaje automático. Lo que aporta la IA actual no es puntería, sino tratamiento de información: reconocer patrones en imágenes, localizar cambios en un terreno entre dos pasadas de satélite, identificar tipos de vehículo o priorizar avisos entre miles de detecciones.

El caso público más citado es el Proyecto Maven, creado por el Departamento de Defensa de Estados Unidos en 2017 con el nombre formal de Algorithmic Warfare Cross-Functional Team. Su cometido inicial fue aplicar visión por ordenador a vídeo de drones para detectar y clasificar objetos. En 2018 provocó una protesta interna en Google y la retirada de la empresa del contrato, un episodio que marcó el inicio del debate público sobre la colaboración entre la industria tecnológica y la defensa.

Selección de objetivos: apoyo a la decisión, no decisión automática

La expresión «selección de objetivos por IA» describe, en los usos descritos públicamente, herramientas de apoyo a la decisión: sistemas que agregan información de sensores, comunicaciones y archivos, y presentan a un mando una lista de objetivos propuestos con su justificación asociada. La aprobación, según los procedimientos declarados de las fuerzas que los emplean, sigue siendo humana.

Ese esquema ha sido objeto de controversia periodística. Publicaciones israelíes e internacionales informaron en 2023 y 2024 del uso de herramientas de apoyo a la selección de objetivos por parte de las Fuerzas de Defensa de Israel en Gaza, atribuyéndoles nombres como Habsora (The Gospel); las fuerzas israelíes respondieron que se trata de instrumentos de análisis sometidos a revisión humana y negaron que decidan ataques por sí mismos. La información disponible es periodística y las cifras y el funcionamiento no han sido verificados de forma independiente, de modo que aquí se recoge como controversia abierta y no como hecho establecido.

El problema de fondo que señalan juristas y organizaciones humanitarias no es que la máquina dispare, sino el llamado sesgo de automatización: cuando un sistema propone cientos de objetivos por hora, la revisión humana puede degradarse a una validación formal, sin tiempo real para comprobar cada caso. La firma sigue siendo humana; la deliberación puede dejar de serlo.

El marco normativo existente

No hay un tratado específico sobre armas autónomas, pero tampoco un vacío legal. Se aplican el derecho internacional humanitario y varias normas nacionales y procesos multilaterales:

  • Derecho internacional humanitario: los principios de distinción, proporcionalidad y precaución obligan a quien ataca con independencia de la tecnología empleada.
  • Directiva 3000.09 del Departamento de Defensa de Estados Unidos, aprobada en 2012 y actualizada en enero de 2023: exige niveles apropiados de juicio humano sobre el uso de la fuerza y revisión formal de los sistemas con funciones autónomas.
  • Grupo de Expertos Gubernamentales del Convenio sobre Ciertas Armas Convencionales (CCW), que debate desde 2014 los sistemas de armas letales autónomas sin haber alcanzado un instrumento vinculante.
  • Comité Internacional de la Cruz Roja: en 2021 pidió normas nuevas y prohibiciones específicas, y en 2023 se sumó a un llamamiento conjunto con el Secretario General de la ONU a favor de un instrumento jurídicamente vinculante.
  • Asamblea General de la ONU: en diciembre de 2023 aprobó su primera resolución específica sobre sistemas de armas letales autónomas, de carácter procedimental.

Qué significa control humano y por qué se discute

La expresión «control humano significativo» resume la exigencia central del debate, y su ambigüedad explica por qué no hay acuerdo. Entre la supervisión plena y la autonomía completa hay grados intermedios que los Estados describen de maneras distintas.

Grado de controlQué hace la máquinaQué queda en manos humanas
Humano en el bucleDetecta, clasifica y proponeAutoriza cada disparo
Humano sobre el bucleEjecuta la secuencia dentro de parámetros fijadosVigila y puede interrumpir
Humano fuera del bucleBusca, decide y actúa sin intervenciónSolo la decisión previa de activar el sistema
Grados de intervención humana según se describen en los debates del CCW y en la doctrina publicada

Los sistemas defensivos automáticos contra misiles y cohetes, en servicio desde hace décadas, ya operan en los dos primeros niveles con intervención mínima, precisamente porque la amenaza llega más rápido de lo que un operador puede reaccionar. El desacuerdo se concentra en las funciones ofensivas contra personas.

Los paradigmas nuevos

Más allá del caso concreto, la IA aplicada a la guerra abre cuatro cuestiones que la tecnología anterior no planteaba con esta intensidad.

  • Responsabilidad distribuida: si un ataque ilícito parte de una recomendación automática errónea, la atribución de responsabilidad se reparte entre el mando, el operador, el programador y el proveedor de datos, y el derecho vigente está pensado para decisiones humanas identificables.
  • Compresión del tiempo: la ventaja competitiva empuja a decidir más rápido que el adversario, y esa presión reduce el margen de comprobación y de desescalada.
  • Opacidad y verificación: un modelo entrenado con datos clasificados es difícil de auditar y de someter a control judicial o parlamentario, lo que complica también cualquier acuerdo verificable de limitación.
  • Umbral de uso de la fuerza: la percepción de menor riesgo propio puede hacer más aceptables intervenciones que antes exigían un coste político mayor, un efecto que ya se documentó con los drones armados.

Ninguna de estas cuestiones se resuelve con mejoras técnicas de los sistemas. Son problemas de derecho, de doctrina y de control democrático, y en eso coinciden tanto los documentos oficiales que regulan el uso de la autonomía como las organizaciones que piden prohibirla.

Preguntas frecuentes

¿Existen armas totalmente autónomas en servicio?
No hay confirmación oficial de sistemas ofensivos que seleccionen y ataquen personas sin intervención humana. Sí existen defensas antimisil automáticas desde hace décadas y municiones merodeadoras con modos autónomos anunciados por sus fabricantes. Un informe del Grupo de Expertos de la ONU sobre Libia de 2021 describió un posible ataque de una munición de este tipo, sin verificación independiente posterior.
¿La IA hace los ataques más precisos?
Puede mejorar la identificación y reducir errores de detección, pero la precisión del impacto depende del guiado, no del aprendizaje automático. Un objetivo mal clasificado se ataca con la misma exactitud técnica y el mismo resultado ilícito.
¿Está prohibido usar IA en la selección de objetivos?
No existe prohibición general. Se aplican las obligaciones del derecho internacional humanitario y, en el caso estadounidense, la Directiva 3000.09, que exige niveles apropiados de juicio humano.
¿Qué es el sesgo de automatización?
La tendencia a aceptar la recomendación de un sistema automático sin verificarla, sobre todo cuando el volumen de propuestas o la presión de tiempo impiden una revisión real.

Fuentes y referencias

  • U.S. Department of Defense, Directive 3000.09, «Autonomy in Weapon Systems», 2012, actualizada el 25 de enero de 2023.
  • Comité Internacional de la Cruz Roja, «ICRC position on autonomous weapon systems», 2021, y llamamiento conjunto CICR–Secretario General de la ONU, octubre de 2023.
  • Asamblea General de las Naciones Unidas, resolución 78/241 sobre sistemas de armas letales autónomas, diciembre de 2023.
  • Convenio sobre Ciertas Armas Convencionales, informes del Grupo de Expertos Gubernamentales sobre LAWS, Ginebra, 2014-2024.
  • U.S. Congressional Research Service, «Artificial Intelligence and National Security», informes actualizados.
  • Consejo de Seguridad de la ONU, informe del Grupo de Expertos sobre Libia, S/2021/229, marzo de 2021.
  • The Guardian y +972 Magazine, reportajes sobre herramientas de apoyo a la selección de objetivos en Gaza, 2023-2024, y respuestas oficiales de las Fuerzas de Defensa de Israel.