
Tráfico de armas tras la URSS y Yugoslavia: el mercado negro
· Por Redacción Archivo Bélico
Cómo se dispersaron los arsenales de las ex repúblicas soviéticas y de la antigua Yugoslavia en los años noventa y qué mercado negro de armas ligeras generó.
La desaparición de la Unión Soviética en 1991 y la desintegración de Yugoslavia a lo largo de esa década dejaron en circulación uno de los mayores excedentes de armamento ligero de la historia contemporánea. Arsenales dimensionados para ejércitos de masas quedaron bajo el control de Estados nuevos, débiles y con administraciones improvisadas, y una parte de ese material acabó en manos privadas, en conflictos africanos o en el crimen organizado europeo.
Este artículo cubre solo una parte pequeña de todo lo que se ha investigado y publicado sobre el tema: sirve como introducción divulgativa y como punto de partida hacia las fuentes citadas al final, no como un tratamiento exhaustivo.
El excedente soviético
El Ejército Soviético mantenía depósitos enormes de fusiles, lanzagranadas, minas y munición repartidos por todas las repúblicas. Con la disolución, esos depósitos pasaron nominalmente a los Estados sucesores, muchos de los cuales carecían de capacidad de inventario, de vigilancia y de presupuesto para custodiarlos o destruirlos. Los estudios del Small Arms Survey y de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa han documentado sistemáticamente el problema de los depósitos excedentes en Europa oriental, el Cáucaso y Asia Central durante los años noventa y dos mil.
Transnistria y el Cáucaso
El caso de Transnistria, territorio separatista moldavo donde quedó estacionado el 14.º Ejército soviético con un gran depósito en Cobasna, se convirtió en referencia habitual en los informes sobre desvío de armamento, aunque la magnitud real del tráfico ha sido objeto de discusión entre analistas. Los conflictos de Nagorno Karabaj, Abjasia y Chechenia absorbieron y a la vez redistribuyeron material procedente de arsenales estatales.
La desintegración yugoslava
Yugoslavia era un caso singular: además de sus depósitos militares, aplicaba la doctrina de Defensa Popular Total, que distribuía armamento entre unidades territoriales repartidas por todo el país. Cuando estalló la guerra, ese armamento quedó en manos de las repúblicas, de milicias y de particulares. La industria armamentística yugoslava, con centros como Zastava en Serbia, siguió produciendo durante y después del conflicto.
El colapso del Estado albanés en 1997, tras la quiebra de los esquemas piramidales financieros, produjo el saqueo masivo de depósitos militares: distintos informes internacionales estimaron en varios cientos de miles el número de armas sustraídas, muchas de las cuales alimentaron después el conflicto de Kosovo y el mercado negro europeo. Décadas más tarde, armas de procedencia balcánica han aparecido en investigaciones policiales en Europa occidental, incluidos atentados en Francia y Bélgica, según ha documentado el proyecto Balkan Investigative Reporting Network.
| Foco | Periodo | Rasgo principal |
|---|---|---|
| Ex repúblicas soviéticas | 1991-2000 | Depósitos sin custodia ni inventario fiable |
| Transnistria | Años noventa | Depósito de Cobasna fuera de control moldavo |
| Antigua Yugoslavia | 1991-1999 | Armas dispersas por la Defensa Popular Total |
| Albania | 1997 | Saqueo masivo de arsenales tras el colapso del Estado |
Las rutas y los intermediarios
El excedente no se movió solo: hubo una red de intermediarios, empresas de transporte aéreo y certificados de usuario final falsificados. El caso más conocido es el del empresario ruso Viktor Bout, condenado en Estados Unidos en 2011 por conspiración vinculada al tráfico de armas y objeto de informes de paneles de expertos de Naciones Unidas por vuelos de carga hacia zonas bajo embargo en África. Los informes de la ONU sobre Angola, Sierra Leona y Liberia documentaron cómo material de origen soviético y balcánico llegó a esos conflictos pese a los embargos.
- Certificados de usuario final falsos que legalizaban sobre el papel envíos a países embargados.
- Compañías de carga aérea registradas en jurisdicciones con control laxo.
- Rutas terrestres desde los Balcanes hacia Europa occidental, con armas cortas y fusiles reactivados.
- Programas internacionales de destrucción de excedentes impulsados por la OSCE, el PNUD y la OTAN.
Qué queda hoy
El problema no se ha cerrado. Los programas de recogida y destrucción han eliminado grandes cantidades de material, pero el Small Arms Survey sigue señalando la existencia de depósitos excedentes mal custodiados en varias regiones y la persistencia de armas de los años noventa en circuitos criminales. La guerra de Ucrania ha reabierto además el debate sobre el control del armamento transferido a un país en conflicto, un riesgo que organismos europeos han pedido vigilar sin que existan, por ahora, datos concluyentes sobre desvíos a gran escala.
Preguntas frecuentes
- ¿Por qué se dispersaron tantas armas tras 1991?
- Porque los depósitos soviéticos quedaron repartidos entre Estados nuevos sin capacidad administrativa ni presupuesto para inventariarlos, custodiarlos o destruirlos.
- ¿Qué pasó en Albania en 1997?
- El colapso del Estado tras la quiebra de esquemas piramidales financieros permitió el saqueo masivo de depósitos militares, con cientos de miles de armas sustraídas según los informes internacionales.
- ¿Siguen circulando esas armas?
- Sí. Investigaciones policiales europeas han vinculado armas de origen balcánico con delitos y atentados décadas después, aunque los programas de destrucción han reducido de forma notable los excedentes.
Fuentes y referencias
- Small Arms Survey, informes anuales y estudios sobre excedentes en Europa oriental y los Balcanes
- OSCE, documento sobre armas pequeñas y ligeras y programas de destrucción de excedentes
- Naciones Unidas, informes de paneles de expertos sobre embargos de armas (Angola, Sierra Leona, Liberia)
- Balkan Investigative Reporting Network, «Making a Killing: The 1.2 Billion Euro Arms Pipeline»
- SIPRI, base de datos y análisis sobre transferencias de armas
- Douglas Farah y Stephen Braun, *Merchant of Death*, Wiley, 2007.